Confervæs e infusorios marinos

18 de marzo de 1832. Zarpamos de Bahía. Pocos días después, a corta distancia de las isletas Abrolhos, observé que el mar había adquirido un tinte pardo rojizo. Vista con lente de aumento, toda la superficie del agua parecía cubierta de briznas de heno picado cuyas extremidades estuviesen deshilachadas. Una de las mayores presentaba unas dimensiones de 0.77 cm de longitud por 0.023 cm de ancho. Examinadas más cuidadosamente parecen ser pequeños paquetes cilíndricos que contienen entre veinte y sesenta filamentos, cada uno de las cuales tienen las extremidades redondeadas y están divididas a intervalos regulares por paredes transversales, formando compartimentos rellenos de una sustancia semidensa de color marrón verdoso. Las partículas están unidas entre si mediante un fluído viscoso, por lo que la unión no se realiza directamente entre ellas. No sé a que familia pertenecen, pero tienen una gran similitud con las con las confervæs; Mr.Berkeley me advierte que pertenecen a la misma especie (Trichodesmium erythraeum) que las encontradas en gran extensión del mar Rojo, y las cuales han dado este nombre a ese mar. El número de estas plantitas debe de ser incalculable; nuestro buque atravesó varias bandas de ellas, una de las cuales tenía unos diez metros de anchura, y que a juzgar por el aspecto cenagoso del agua, debía de tener por lo menos dos millas y media (4630 m) de longitud. Se habla de estas confervæs en casi todos los viajes largos. Parecen muy comunes, sobre todo en los mares próximos a la Australia; y a lo largo del cabo Leenwin observé una especie parecida, pero más pequeña y con menor número de filamentos. El capitán Cook, en su tercer viaje, advierte que los marineros dan a esos vegetales el nombre de serrín de mar.


Aprovecharé para mencionar que durante los dos días anteriores a nuestra llegada  al Atolón Keeling, en el Océano Índico, vi numerosas masas de confervæs de tamaños variados, de entre 1 y 10cm2; y de formas muy irregulares. En un recipiente opaco apenas podrían distinguirse pero en uno transparente son fácilmente visibles. Bajo el microscopio se muestran como dos tipos diferentes de confervæs, aunque no alcanzo a entender la relación que hay entre ambas. Cuerpos cilíndricos diminutos, cónicos en los extremos, se agrupan en modo de múltiples filamentos de 0.02 mm. Su longitud varía entre 1-1.5 mm; su diámetro entre 1.5-2 mm. Ordinariamente se puede distinguir junto a uno de los extremos de la parte cilíndrica un tabique verde compuesto de materia granulosa más espesa en la parte media. A mi parecer, constituye el fondo de un saco incoloro muy delicado y compuesto de una sustancia pulposa, saco que ocupa el interior de la vaina, pero que no llega hasta las puntas cónicas de los extremos.

En algunos ejemplares, pequeñas esferas admirablemente regulares de sustancia granulosa parduzca reemplazan a los tabiques y he podido observar la naturaleza de las transformaciones que las producen. La materia pulposa del revestimiento interior se agrupa de pronto en líneas que parecen irradiar de un centro común; esta materia sigue contrayéndose con un movimiento rápido y regular, de suerte que, al cabo de un segundo, se convierte toda ella en una esferita perfecta que ocupa la posición del tabique en uno de los extremos de la vaina, absolutamente vacía en todas las demás partes. Toda lesión accidental acelera la formación de la esfera granulosa. Debo añadir que estos cuerpos se encuentran con frecuencia a pares, unidos uno a otro cono con cono por el extremo donde está el tabique.

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